CUANDO EL ESTRÉS SE CONVIERTE EN ALGO TÓXICO.
 Estrés y cuidadores de enfermos de alzheimer.
El estrés es una respuesta del organismo, pero en principio no es algo enfermizo o patológico. Lo enfermizo se produce cuando esa activación se convierte en sobreexcitación, la preocupación en algo obsesivo, y la implicación personal en una actitud omnipotente.
No es sólo la enfermedad de alzheimer en un familiar, lo que puede generar estrés patológico, sino también otras variables, como: la aceptación o no de la enfermedad, la relación previa con el enfermo, el afrontamiento...
Existe en la actualidad una patología emocional vivida en muchas personas cuidadoras llamada SÍDROME DE BORNOUT, cercano a la idea de estrés patológico, consecuencia de un mal afrontamiento y vivencia de la enfermedad.
Algunas recomendaciones para vivir un estrés más "digerible".
No existen métodos infalibles para reducir el estrés del cuidador/a. Están las estrategias clásicas, yoga, masajes, pero son necesarias complementarlas con esos métodos con una visión mas globalizadora e integral:
1. El abordaje del alzheimer: un maratón para el cuidador/a. Desarrollar una visión a largo plazo de los obstáculos que aparezcan a lo largo de este interminable y tedioso camino.
2. Reconocer y canalizar nuestros sentimientos. Junto al amor y la compasión por el enfermo, también puede aparecer tristeza, rabia, impotencia... Es importante tomar conciencia de esas emociones, no juzgarnos por ella y sobre todo ponerles voz.
3. Reconocer los propios límites. Los cuidadores / as tienen una serie de recursos y capacidades par atender y sostener las situaciones del enfermo, pero también tenemos limitaciones como seres humanos. Si esto no lo aceptamos, puede acarrear con e tiempo una situación de desgaste físico y tendencia a la depresión.
4. ¿Y de mi quién cuida?: aprende a pedir. El cuidador se instala en una posición de DAR en definitiva, pero no debe renunciar al legítimo derecho de RECIBIR y cuidar también de sí mismo.
5. Alerta con la posibilidad de quedarte demasiado "atrapado/a". Es importantísimo el cuidar de modo exquisito, en la medida de nuestras posibilidades, la dimensión lúdica y social, que suele ser en estos casos la más oxigenante y reparadora del estrés.
6. Alimentar nuestra propia autoestima. La autoestima es algo así como nuestro sistema inmunológico de la psique, es decir, una especie de coraza para poder amortiguar y soportar los muchos "golpes" que conlleva el Alzheimer.
7. Vivir "principalmente" en el presente. Tenemos que recordar el pasado, SOLO para aprender de los errores, y pensar en el futuro para ordenar nuestro apoyo y recursos, pero siempre con una actitud comprometida con el día a día y momento a momento.
8. Prepárese para la muerte. La muerte es parte de la vida. Es de especial importancia lo denominado la "elaboración del duelo", es decir, ir asumiendo la pérdida poco a poco e ir despidiéndonos del enfermo. Tan importante es la necesidad de solicitar "hombros" sobre los que llorar, y dejarse mimar en el tiempo de abatimiento.
9. Comunicar las malas noticias. Este punto, refleja el derecho del enfermo a conocer algo de lo que le esté sucediendo para así poder encontrase más preparado para afrontarlo y poder ir despidiéndose, y la necesidad de saber por parte del entorno afectivo del enfermo, para poder "echar una mano a la familia", decir adiós a ese ser querido.
10. Afrontamiento de los innumerables conflictos familiares. Es necesario desarrollar actitudes de comunicación con tolerancia y respeto hacia la diferencia, pero con voluntad de negociar y llegar a acuerdos básicos y concretos, para hacer frente a esas realidades.
11. Informarnos permanentemente. La información puede dotarnos de más "armas" para sobrellevar mejor la enfermedad.
12. Participar en la vida de la asociación. Las asociaciones nos ayudan a compartir experiencias y estrategias cercanas y útiles para hacer frente a los problemas y nos ofrecen un soporte emocional. Aportan programas, información y recursos, tremendamente útiles para sobrellevar mejor una enfermedad tan deteriorante y cansina para todos en el tiempo. Estos grupos de familiares reivindican juntos, con más fuerza los derechos, los medios y las responsabilidades de los organismos públicos, para que la enfermedad pueda ser vivida de modo más digno por familiares y cuidadores.
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