 A medida que progrese la enfermedad, disminuirá su capacidad de comunicarse con los demás.
Así llegará el día en que se dará cuenta de que ya no puede conseguir que le comprenda. Cuando llegue ese momento, las palabras ya no serán el principal medio de comunicación. Tendrá que utilizar su cara, sus gestos, todo lo que pueda ayudar a establecer contacto o desarrollar el entendimiento entre usted y su enfermo.
Intente establecer contacto tocándole, acariciándole, a través de una sonrisa. Ha llegado el momento de utilizar la comunicación no verbal.
1. Mírele siempre a los ojos: cuando le hable o le escuche.
2. Compruebe que los problemas visuales y auditivos no empeoran.
3. Hable siempre lentamente, pronunciando las palabras con claridad: utilice palabras sencillas y module su tono de voz para que le suenen de modo agradable y tranquilizador. No grite.
4. Evite hablar con frases largas: haga las preguntas con un máximo de dos opciones de respuesta (Ej.: Quieres... ¿agua? o ¿leche?).
5. Indíquele claramente lo que debe hacer: no le haga preguntas (Ej: ¡Vas a comer! en lugar de ¿Quieres comer?).
6. Su voz debe ser fácil de reconocer: Si están en una habitación donde hay un televisor, apáguelo para que pueda reconocerla. Si es necesario, pase a otro lugar.
7. No se canse de repetir las cosas: Intente transmitir sus ideas de la forma más sencilla posible.
8. Recuerde que no es un niño: Trátele con respeto y no hable con otras personas como si el enfermo no estuviera allí.
9. No escatime sonrisas, miradas ni gestos cordiales: Le infundirá confianza y facilitará la difícil tarea de la comunicación.
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